lunes, 28 de julio de 2014

Aprendizaje, ocio y trabajo

El mayor error educativo histórico ha sido considerar el aprendizaje y la enseñanza centrados en la escuela. La nueva tecnología no es necesaria para aprender y enseñar, pero sí para prescindir de la escuela.

Intentaré responder a una pregunta que hizo en Twitter mi amigo @profeserio: “Si el aprendizaje es sinónimo de trabajo, volvemos al siglo pre-revolución industrial. Pregunto’. Aprender haciendo, enseñar produciendo, learning is work, "Trabajo + aprendizaje. No lo vamos a diferenciar"… Es regresivo”. 

Pues mira que sí es regresivo; será necesario trasladarse a las corporaciones medievales para encontrar un modelo similar. En cuanto a los ajustes que habrá que hacer en la escuela, será progresivo. Ésta dejará de ser un centro de aprendizaje para el neg-ocio y aparece en bandeja de plata la posibilidad de convertirla en un centro de aprendizaje para el ocio,

El ocio y la buena vida

Ocio no es tiempo libre u otro tipo de tiempo que esté en función del trabajo, como el descanso. El ocio es un fin en sí mismo, el objetivo de una vida feliz, no un medio como lo era el trabajo. En la cultura griega se educaba y se vivía para ser feliz, no para trabajar. Sin ocio no era posible la buena vida, la sabiduría, saber el porqué de las cosas y, por consiguiente, la felicidad. Se educaba desde el ocio y para el ocio. A partir de la cultura griega se ha relacionado el ocio con la escuela y los estudios. La palabra escuela viene del latín schola, lección, escuela, estudio y éste del griego σχολή -scholé- = ocio. Los términos ocio, trabajo y descanso son muy distintos para el estagirita. Francisco Arenas lo sintetiza en “Lostrípodes de Hefesto”: el descanso (anápausis) se ordena al trabajo (ascholía), y el trabajo se ordena al ocio (scholé). Bajo el término ‘ocio’ (scholé) hemos de entender ahí algo así como el cultivo del espíritu. En esa tríada de conceptos cabe establecer una división: mientras que descanso (anápausis) y trabajo (ascholía) se mueven en la esfera de lo necesario para la vida, el cultivo del ocio (scholé) se mueve en la esfera de lo libre. Aquí tenemos la diferencia entre ‘vivir’ (sobrevivir) y ‘vivir bien’. Aprender, saber es ocio.


Los griegos identificaban el ocio con la "Theorein", la teoría, el ejercicio de la facultad especulativa, la contemplación, la búsqueda de la verdad por sí mismo. Para la Grecia clásica el ocio se identifica con la contemplación, y contemplar es mirar el mundo y lo que nos rodea y disfrutar de su belleza sin pretender imponerle nada; contemplar es disfrutar viendo unos niños jugando; contemplar es dejarse llenar de la paz de un atardecer en el monte; contemplar es disfrutar   conversando con un amigo; contemplar es mirar en silencio a la cara de un ser amado. Platón dice que contemplar es «levantar los ojos del alma y clavarlos en aquello que da luz a todas las cosas». Sólo en la contemplación, decía el filósofo, podrán descubrirse la esencia de lo bueno y lo malo; sólo en la callada contemplación se puede encontrar la verdad. Contemplar supone la capacidad de asombrarse y «por el asombro, dice Aristóteles en su Metafísica, comenzaron los hombres a filosofar», a ser ociosos, a ser virtuosos, a ser felices (Gaspar Rullán Buades).


Gracias al ocio se puede discernir lo bueno y verdadero de lo malo y falso. Sólo con el ocio seremos capaces de elegir un modelo digno al que encaminar la vida —dice Séneca—, sólo en el ocio puedes avanzar en la vida según pautas uniformes y coherentes […] la vida que desgarramos con propósitos enfrentados" .

Atristóteles considera que “la naturaleza misma procura no sólo poder trabajar (ascholeîn) bien, sino hacer buen uso del ocio (scholázein), que es [...] el principio (arché) de todas las cosas. En efecto, si ambos son necesarios, pero el ocio (scholázein) preferible al trabajo (ascholías) y fin (télos) de él, hemos de inves tigar cómo debemos emplear nuestro ocio (scholázein). No, ciertamente, jugando (paízontas); porque entonces el juego (paidiàn) sería necesariamente el fin (télos) de nuestra vida, lo cual es imposible; los juegos (paidiaîs) deben emplearse más bien en medio de los trabajos (en taîs ascholíais), porque el trabajo duro (ponôn) requiere descanso (anapaúseōs), y los juegos (paidià) son para descansar (anapaúseōs), mientras que el trabajo (ascholeîn) va siempre acompañado de fatiga y esfuerzo (metà pónou kaì syntonías). Pero el ocio (scholázein) parece encerrar en sí mismo el placer (tēn hēdonēn), la felicidad (tēn eudaimonían) y la vida bienaventurada (tò zēn makaríōs). Esto no lo poseen los que trabajan (toîs ascholoûsin) sino los que disfrutan de ocio (toîs scholázousin), ya que el que trabaja (ascholōn) lo hace por algún fin que no posee, mientras que la felicidad es un fin, pues todos coinciden en creer que no va acompañada de dolor, sino de placer” (Aristot. Pol. VIII 3, 1337b 30–1338a 9)

El conocimiento y el aprendizaje están más asociados con el ocio que con el trabajo. La cultura de oriente y occiddente está asentada sobre el ocio. La racionalidad clásica ubica el ocio como propio del hombre libre, pensante; y no tiembla al interpretar el trabajo (neg-ocio, de nec-otium = negación del ocio o dies negotiosus = día laborable) como propiedad del esclavo, del hombre-dependiente, del hombre-robot o robot-hombre, de los “payos”, como dicen los gitanos. 


Aristóteles sugiere en el libro de la Política tres posibles soluciones, a la relación entre ocio y trabajo. Él se quedará con la tercera.
  1. Combinar el ocio y el negocio. La cual no es posible, tanto para los trabajadores que se ven obligados a una faena absorbente y dura, como los artesanos y los comerciantes, que se ocupan constantemente de sus negocios y su dinero. Ambos quedan al margen de la auténtica realización humana. Los pimeros, porque se embrutecen en su típica banausía (‘trabajo manual’), y los segundos por su falta de libertad de espíritu, para disfrutar del ocio.
  2. Que el trabajo lo hagan las máquinas y el hombre se dé al ocio. «Pues si cada uno de los instrumentos pudiera realizar por sí mismo su trabajo cuando recibieran órdenes de tal modo que las lanzaderas tejieran por sí solas y los plectros tocaran la cítara, para nada necesitarían ni los maestros a sus sirvientes ni los amos a sus esclavos» y todos se podrían dedicar al ocio. Lo menos que podía imaginarse Aristóteles es que esta segunda opción ya es viable.
  3. Que unos se dediquen a trabajar y otros al ocio, según su naturaleza. El trabajo será propio del esclavo y el ocio será propio del hombre libre o de la polis. 
LA CONTEMPLACIÓN COMO OCIO Y FELICIDAD

          Contemplar viene de la palabra griega theoría, que Significa ver.  Contemplación es, pues, visión, teoría. El sentido filosófico originario de teoría es el de contemplación, especulación, el resultado de la vida contemplativa o vida teórica.
          Gozar el mundo es contemplarlo, entenderlo en el ejercicio de la contemplación. Vivirlo es también contemplarlo, han expresado Victoria Camps y Salvador Giner, al afirmar que "la contemplación va desde el embeleso del amante ante su amada o amado hasta la observación crítica del científico a través del microscopio, pasando por la mirada entretenida del público divirtiéndose, inteligentemente en un espectáculo interesante, y de ser posible, sin tener inevitablemente que consumir y gastar dinero". Vivir es convivir. Y convivir es un arte. (Jahir Rodríguez)

Educación para el ocio en las escuelas y educación para el trabajo en los gremios

Fue el cristianismo quien cambia radicalmente el sentido de ocio y trabajo. Lo importante no es la contemplación en sí, sino el objeto de la contemplación: Dios. A partir de ahora, sabio es aquel que ama a Dios. El trabajo se llena de sentido, se desea y se globaliza. "Quien no trabaje, que no coma", de San Pablo se unirá a la sentencia de "comerás con el sudor de tu frente". Los intentos de contemplación y ocio exclusivos de los anacoretas, se verán frustrados por el "ora et labora" benedictino, el ocio de la oración y el negocio del trabajo, en distintos espacios y tiempos, inspirador del actual "aprende y trabaja". 

Aprendizaje para el ocio en las escuelas latinas

Bajo el nombre de "escuelas latinas" incluimos principalmente las escuelas monacales, catedralicias, palatinas y universidades. Hay que resaltar que, gracias a estas escuelas para el ocio, se da continuidad a la cultura grecorromana y se gesta la revolución racionalista y renacentista. Gracias a las cruzadas, occidente tiene contacto con la cultura racionalista griega, custodiada por los árabes ilustres, y, con la Escuela franciscana (Guillermo Ockham, Duns Scoto...) al frente, se inicia la separación entre Dios y la naturaleza, fe y razón. Ver Educación medieval.

Los siglos anteriores a la revolución industrial, la formación del individuo y el aprendizaje para el ocio del niño recaía sobre la familia o personas respetables (nobles, caballeros...) a las que servía. El servicio doméstico se confundía con el aprendizaje. La familia era responsable de la educación del niño o niña prestada. En esta transmisión directa del aprendizaje no había espacio para la escuela. La escuela latina, orientada a los clérigos, era una excepción. Durante la edad media muy pocas personas tenían acceso a las escuelas latinas. Su currículum era el trivium y quadrivium, las herramientas perdidas del aprendizaje. No es hasta el s. XV que surgen las escuelas fuera del monasterio y catedrales en las que se sustituye el aprendizaje práctico en el puesto de trabajo por el aprendizaje teórico y humanista. 

Aprendizaje en las corporaciones. Maestros y aprendizes en los talleres de artes y oficios

Durante la edad media, ciencia y trabajo se reencuentran. Eaprendizaje para el trabajo de los niños y adolescentes ocurría 'in situ', en los puestos de trabajo, en los gremios y oficios artesanales. Los discípulos participan en el trabajo con el maestro en vistas a la adquisición de conocimientos y habilidades de la profesión. No hay separación entre trabajar y aprender, una cosa es la otra. No existe un lugar separado, distinto del lugar de trabajo de los adultos. donde los adolescentes aprenden. No existe una escuela del trabajo: el lugar del trabajo es la escuela. El aprendizaje es parte del trabajo, no está separado de él. Aprender es trabajar. No hay una pedagogía del trabajo ni una metodología de aprendizaje preestablecida entre maestro y aprendiz. 

El mejor lugar de aprendizaje para el negocio es el taller, el puesto de trabajo. Allí el aprendizaje es trabajo y el trabajo es aprendizaje. El movimiento moderno "Learning is work" es una nueva lectura del aprendizaje en la sociedad medieval y las "mallas de aprendizaje" del movimiento de la desescolarización. La implantación de este modelo tiene la ventaja de liberar a los centros educativos de la tarea subsidiaria e imperfecta de educar para el trabajo. Por otra parte, tiene el inconveniente de que sólo una minoría tendría acceso al aprendizaje, cadadía menos, dada la automatización, a no ser que democratizaran y redestribuyeran equitativamente el trabajo entre toda la población reduciendo al mínimo las horas laborables. 

Del ocio al neg-ocio

Con el calvinismo se demoniza el ocio y se sacraliza el trabajo o negocio; la prosperidad será interpretada como una bendición y una señal de salvación. Todavía hoy, aún cuando la mayoría no trabaja, hablar mal del trabajo, escandaliza tanto como hablar mal de la escuela. 

Aprendizaje posterior a la revolución industrial
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En el s.XIX el aprendizaje en los puestos de trabajo entra en crisis. La escuela saca a los niños de las fábricas y grandes talleres. Los adolescentes desaparecen de las minas y talleres y asisiten a las escuelas sufragadas por los estados. La escuela intenta ser una reproducción y una subsidiaria de la fábrica hasta nuestros días: aprender para el negocio, para el trabajo. 
Nuestros centros educativos, en términos generales, giran en torno al neg-ocio, al trabajo: "Estudia una carrera corta o larga", "Career Learning Center"... Ese es su negocio. Todo sus esfuerzos están dirigidos a conectar el aprendizaje con el trabajo, con lo útil. “El buscar en todo la utilidad conviene muy poco a las personas magnánimas y libres”, nos recuerda Aristóteles en la Política. 

Del negocio al ocio

En los últimos 15 años han ocurrido cambios sustanciales en la organización y automatización de las empresas, en los nuevos escenarios formales e informales de aprendizaje para el trabajo y para el ocio, en la empleabilidad y en las competencias esenciales para el trabajador del siglo XXI. La curva ascendente del desempleo y de personas retiradas, el desfase entre la formación profesional de los centros educativos y la demanda de las corporaciones y empresas, la formación técnica y profesional en escenarios extraescolares, presenciales y virtuales, formales e informales, la capacitación en los puestos de trabajo y el movimiento "Learning is work", han convertido al ocio en uno de los pilares de la educación, formal e informal, del siglo XXI y han obligado a replantearse el ocio desde una perspectiva algo distinta a la griega. Ahora, cuando el trabajo escasea, la adversidad no es tanto entre ocio y trabajo, sino entre la  pedagogía escolar para el ocio y la pedagogía escolar para el trabajo.

La empresa actual, dada la movilidad y precariedad de las competencias técnico-laborales, clama por un ser humano fundamentado, educado y formado, más que adiestrado y capacitado; prefiere que el aprendiz sea adiestrado en su puesto de trabajo. La escuela, dado su inmovilismo consustancial, por más que intente parecerse a la industria, no es el lugar más apropiado para capacitar y adiestrar para el mundo empresarial, cambiable e innovador. En la mayoría de los casos, el centro educativo se conforma con simulaciones y juego de roles. A veces me pregunto si merece la pena asistir a clase e invertir tanto dinero para "prepararse" en un trabajo que no existe o dejará de existir, para participar en simulaciones, para ver, escuchar, interaccionar virtualmente con el estudiante que se tiene físicamente al lado.


Educamos para el trabajo que no existe, y no para el ocio que existe



Utópicos del ocio

Son muchos los utópicos del ocio que han reaccionado contra la cultura del trabajo. Gaspar Rullán recopila algunos de estos autores. En el país llamado Utopía de Tomás Moro, al considerar el trabajo como un bien común que se distribuiría entre todos sus habitantes, quedaría un gran margen para las actividades del ocio. Nadie trabajaría más de 6 horas al día. Si trabajamos todos, decía, “este corto tiempo es no solo suficiente sino excesivo para la provisión y abundancia de todas las cosas que se requieren tanto para la necesidad como para la comodidad de la vida”. Entre   las obras que promueven una cultura para el ocio podemos mencionar La cittá felice de Parrizi (1553), Christianopolis de J.V. Andrae (1619), Nueva Atlántida de F. Bacon (1626), La ciudad del sol de Tomasso Campanella (1623); News form Nowhweere de W. Morris (1890), que describe una sociedad en la que las máquinas se ocupan de los trabajos pesados dejando al hombre suficiente tiempo para dedicarse a actividades creadoras y artesanales; Viaje por Icaria de Etienne Cabet, en cuya ciudad ideal «las máquinas han sido multiplicadas sin limitación […] y ellas ejecutan todos los trabajos peligrosos insalubres, desaseados y repugnantes» y en la que los hombres trabajan unas seis horas «y todavía se les deducirá más si se presentan nuevas máquinas que reemplacen a los operarios», y el Walden dos de S. Kinner (1948), que propone cuatro horas diarias de trabajo. En El derecho a la pereza, Lafargue plantea “la supresión de la temporalidad en la contratación y la mejor distribución del trabajo… ¿Por qué? no distribuir el trabajo equitativamente entre los doce meses del año, y obligar a cada obrero a conformarse con seis o cinco horas diarias durante todo el año, en vez de tomar indigestiones de doce horas de trabajo por día durante seis meses […] Los obreros no han podido llegar a comprender que para que haya trabajo para todos es preciso dividirlo como el agua en un navío en peligro”. “El fin de la revolución es […] trabajar lo menos posible y disfrutar intelectual y físicamente lo más posible. Al día siguiente de la revolución habrá que empezar a pensar en divertirse”. En el Final de la Utopía de H. Marcuse propuso suscitar cualidades estético-eróticas que generen espacios de libertad; por ejemplo, vinculando técnica y arte, trabajo y juego o creación, descanso y felicidad, intimidad y conocimiento; planteó que el desarrollo de la automatización creaba las condiciones objetivas para una emancipación social que pusiera fin a un sistema social basado en un trabajo alienado  y en la represión de las pulsiones biológicas del ser humano.
Tipos de ocio

Ocio teorético-prático

Los tratadistas del ocio no acostumbran reflexionar sobre este tipo de ocio, cumbre y fundamento del ocio en sí. La vida teorética-contemplativa (investigativa) sin una aplicación práctica a la vida personal y social ("convertir en realidad lo pensado-descubierto") sería una rémora al desarrollo humano de la vida buena. El ocio teorético-práctico puede achicar la esfera de la necesidad, reducir al mínimo el tiempo para el trabajo, y dedicar más tiempo a la vida teorética, a participar en la gobernanza de la polis, a mejorar la calidad de vida individual y social, a la "buena vida".  

Ocio humanista

Hablar de ocio humanista es hablar de sentido de vida, de ocupación gustosa, y voluntaria, de salud, de economía, de desarrollo personal y comunitario. Se entiende el ocio según se vive. Se ha de considerar el ocio como fenómeno social y experiencia personal (M.Cuenca), un aprendizaje significativo que potencie en las personas de cualquier edad su desarrollo integral, a nivel cognitivo, motriz y socio-afectivo. El ocio humanista debe ser una vivencia basada en la formación.

Ocio serio o sustancial. El hobby

     Es la búsqueda sistemática de una plena satisfacción a través de una actividad amateur, pasatiempos (no laboral) o de voluntariado centrada en adquirir y expresar sus habilidades especiales, conocimiento y experiencia (Stebbins). El ocio serio es definido por sus seis cualidades distintivas: Perseverancia, sentido de carrera (no laboral), esfuerzo personal sustancial, eneficios durables, ética y visión social, identidad personal y social. Características relacionadas con los procesos de aprendizaje y capital social

Ocio casual (efímero, momentáneo)

Se trata de una actividad placentera de corta duración que requiere poca capacitación no especializada para disfrutarla. Tiene una recompensa inmediata. Su principal tipología es el juego, la relajación, entretenimiento activo y pasivo, conversación social y estimulación sensorial (Stebbins).

Ocio escolar

Este tipo de ocio suele ser mencionado, pero no desarrollado, por los tratadistas del ocio. El ocio escolar transforma el aprendizaje en una experiencia libre, significativa, lúdica, divertida, disfrutable y deseable. Este aprendizaje no puede ser obligatorio ni orientado al trabajo. El ocio escolar debe ser una vivencia gratificante; tiene mucha afinidad con la gamificación educativa, el aprendizaje significativo, las competencias emocionales, con el ocio teorético, serio y humanista; la diferencia radica en el escenario de aprendizaje donde ocurre, en la scholé. La educación general, orientada generalmente a las carreras, puede ser "la cabecera de playa" para introducir en los centros educativos la pedagogía del ocio.  Si el ocio es una vivencia y experiencia, inmanente o trascendental, todo lo que toque el ocio, como el currículo escolar, lo convierte en disfrutante y libre. Las vivencias del ocio escolar pueden ocurrir en la presencialidad (contenido óntico y destrezas para la vida) y en la virtualidad, fuera de la escuela (contenido conceptual y procedimental). 

El currículo orientado a las carreras de los centros educativos siempre ha opacado la pedagogía del ocio. La forma más eficiente para alejar del escenario de la escuela la necesidad y el negocio, y retomar el aprendizaje del ocio, sería sacando de los centros educativos el aprendizaje para el trabajo, el neg-ocio, y retornando a la scholéa la primera etapa de aprendizaje anterior a la experiencia escolar: al aprendizaje auto-dirigido, experiencial y explorativo (Seymour Papert y El aprendizaje de la era actual). El aprendizaje es ocio, combinado con el aprendizaje es trabajo, vendrían siendo el golpe definitivo a la revolución educativa. Existe un paralelismo en el primer tercio del siglo pasado en la obra La revolución sexual de Wilhelm Reich; dado que el capital y el trabajo tienen como contrapartida la represión y la renuncia al goce sexual y a la aptitud de una vida plena, Reich apelará al disfrute sexual (Revolución sexual) para deshacerse de la dominación del capital y del trabajo alienado "El amor, el trabajo y el conocimiento son las fuentes de nuestra vida y también deberían gobernarla", decía Reich. No permitamos que el trabajo tronche las aspiraciones del amor y del conocimiento.
Debate entre Paulo Freire y Seymour Papert

Ocio digital

Programación. Tecnología pensada como ‘episteme’


Retorno a la Tortuga de Papert. Todos los niños deberían tener la oportunidad de desarrollar habilidades básicas deprogramación informática, además de la consabida alfabetización diguital, con el objetivo de convertirse en ciudadanos digitales bien formados y empoderados. 

Espacios virtuales del ocio

Los espacios digitales más comunes para el ocio y el aprendizaje son los de las redes sociales, vídeos juegos y comunidades de aprendizaje.

Redes sociales virtuales

El ocio digital es una continuación del ocio no digital. La línea divisoria entre la actividad en el aire (online) y fuera del aire (offline), cada día más fina e invisible, es más actitudinal que conceptual. Podemos decir que todo lo real es virtual y todo lo virtual es real.
Las redes sociales virtuales (RSV) son los espacios virtuales de ocio digital preferidos los los adolescentes y la juventud, convirtiéndose enuna fuente importante para el desarrollo personal, social, económico y un aspecto clave en la calidad de vida de las personas, que realizamos especial hincapié en examinar la influencia de este tipo de redes en los tiempos y espacios de ocio y desarrollo humano… ‘el ser humano es social por naturaleza, y que por ende, le gusta relacionarse, comunicarse, compartir y participar, esto es, estar constantemente en contacto con personas y por lo tanto, conectado.” (EduardoAguilar, Isabel Rubio y Ana Viñals).

Las RSV son “burbujas de ocio” (Roberto Igarza), “tiempos de ocio intersticiales”, mientras se espera por un servicio en las oficinas, mientras se come, se pasea, se cocina, se viaja, se ve la TV, se escucha una conferencia o presentación… Son “una actividad de ocio habitual del tiempo de ocio digital”. ¿Que relación tienen con el aprendizaje? La constante que se repite una y otra vez en las investigaciones sobre aprendizaje y redes sociales virtuales (lo mismo ocurre en las redes sociales presenciales) es que niños, adolescentes, jóvenes y adultos tienen la oportunidad de experimentarse y desarrollarse como seres humanos, la usen o no la usen. Las RSV ofrecen la oportunidad de socializarse, de comunicar, de participar, de crear, de opinar, de empoderarse, de desarrollarse como personas y como entes sociales, de aprender de manera formal o informal valores sociales como la participación, la colaboración, la experimentación práctica, el empoderamiento ciudadano, el altruismo, el aprendizaje social o el respeto a los demás.
La educación de mínimos utiliza el entorno de las redes sociales virtuales para desarrollar el contenido conceptual y procedimental del currículo trimodal, y el entorno de las redessociales presenciales para desarrollar el contenido óntico y destrezas para una vida plena.

Videojuegos

El impacto de los videojuegos en el aprendizaje es incuestionable. Los video juegos, además de influenciar en la conducta del que juega y ser una herramienta rehabilitadora (inclusiva),  enseñan distintashabilidades básicas:  pensamiento crítico, resolución de problemas, concentración, colaboración y comunicación, ciudadanía digital, alfabetización TIC, capacidad de superación, el trabajo en equipo, la destreza visual.

Comunidades virtuales de aprendizaje

Nos referimos a las comunidades virtuales de ocio serio. Esta relevancia de lo social, se presenta con mayor incidencia cuando hacemos referencia al concepto de ocio serio u ocio sustancial. Stebbins define el concepto de ocio serio como la realización sistemática de una actividad “que es altamente sustancial, interesante y satisfactoria y en la que en el caso típico, los participantes encuentran una carrera en la adquisición y expresión dela combinación de habilidades especiales, conocimientos y experiencia”.
  1. Las comunidades de transacción basadas en las relaciones comerciales de compra-venta.
  2. Las comunidades de fantasía.
  3. Las comunidades de relación (de experiencias vitales y pueden dar lugar a profundas relaciones personales).
  4. Las comunidades de interés y profesionales.
  5. Comunidades de Práctica.
La importancia de estas comunidades virtuales de ocio serio radica en su forma de entenderla cooperación, la colaboración y la co-creación en un proceso de aprendizaje continuo y colectivo no establecido ni formal en relación a una actividad de ocio y por tanto elegida libremente. El análisis en profundidad de lo que sucede en estas comunidades, puede darnos importantes pistas sobre las “nuevas” formas de aprendizaje comunitario vinculado al uso de las tecnologías de la información y la comunicación y el ocio.

Pedagogía del ocio. El aprendizaje es ocio

Anteriormente dijimos que el ocio debe ser una experiencia basada en la formación. También señalamos, a partir de Aristóteles, que tenemos tres alternativas:
  1. Ociar unos y trabajar otros. Los que trabajan no ocian, el trabajo es su ocio. Momento aristotélico.
  2. Ociar y trabajar todos. "El que no trabaje que no ocie". Momento cristiano.
  3. Ociar todos y trabajar ninguno. Trabajarían las máquinas. Momento digital.
La automatización imparable y el desempleo feroz exigen una nueva cultura del ocio. Ha llegado el momento de sacar el trabajo (carreras técnicas y profesionales) de la escuela y recuperar el ocio. Las habilidades relacionadas con la carrera se adquirirían fuera de la escuela. La escuela debe tomar cuanto antes la decisión de educar para el ocio epidémico que nos arropa, en lugar de educar para un trabajo que no aparece. Es necesario pasar de una escuela de la revolución industrial, orientada al trabajo, a una escuela divertida que permita a sus estudiantes pensar por sí mismos y seguir sus intereses. Así lo afirma RichardGerver, exasesor en política educativa del gobierno del exministro británico Tony Blair.

El ocio está ligado al desarrollo de la imaginación, a la fantasía y, ¿por qué no decirlo?, a la libertad, pues, es una opción que tomamos en nuestra capacidad de elegir. La educación para el ocio ayuda a despertar la imaginación, la fantasía, la creatividad y también el sentido de la responsabilidad (InésBlasco Altuna y CEAPA).
Etapas de aprendizaje del ocio

La escuela es el mejor lugar de aprendizaje para el ocioLos enfoques tradicionales de la escuela han sido los de:
  1. Educar-instruir-informar.
  2. Formar-desarrollar.
  3. Adiestrar-capacitar. 
La mayoría de las escuelas de nivel intermedio se han limitado únicamente al primer enfoque, mientras que las universidades se han acogido al enfoque primero y tercero. La Educación de mínimos saca fuera de la escuela el primer y tercer enfoque, y deja para el aula el primer enfoque, estrechamente relacionado con el aprendizaje para el ocio. Lo que permite reducir dos tercios del tiempo aulístico dedicado a la enseñanza. Al día de hoy existen recursos y herramientas para tratar el contenido conceptual y procedimental fuera de las instituciones educativas, específicamente en el hogar, en las corporaciones y puestos de trabajo. 

Se ha intentado reagrupar estos tres enfoques con el nombre de Currículum trimodal, el cual apunta a tres dimensiones del ser humano y a tres tipos de contenido curricular: contenido conceptual (educar-informar-SABER), contenido procedimental (capacitar-HACER) y contenido actitudinal u óntico (formar-desarrollar-SER). Lo único que puede "salvar" y dar sentido a la estructura física escolar es el contenido óntico o actitudinal, la escuela divertida, la educación para el ocio, la scholé

La propuesta "El trabajo es aprendizaje" o "Aprendizaje en el puesto de trabajo" confirma una vez más que la scholé es el mejor ambiente de aprendizaje para el ocio y no para el neg-ocio. Ver La escuela al revés y la Educación de mínimos

LA ESCUELA DEL OCIO

A finales del siglo pasado, nada menos que sin TICs, se decía lo mismo que estamos proponiendo 15 años después. “Nuestro sistema educativo está encorsetado con cursos, carreras, horarios, textos, programas oficiales, etc. En la educación para el ocio tendremos que poner patas arriba todo este sistema esclerótico. Tendremos que buscar nuevos objetivos, nuevos cursos, nuevas escuelas, nuevos estudiantes, nuevos textos, nuevos métodos pedagógicos.
Nuevos objetivos. Estudiar no para el trabajo sino para la vida. Hemos convertido la universidad en meros centros de formación profesional y hay que volver a hacerlas verdaderas escuelas, es decir, lugares de ocio, de tranquilidad, de pensamiento e investigación.
Nuevos contenidos. Hemos de enseñar cosas «inútiles», simplemente, porque son bonitas, además de enseñar nuevas técnicas para producir y ganar dinero. Hemos de enseñar el ocio además del negocio.
Nuevas escuelas. Los centros de enseñanza no tienen por qué ser únicamente las aulas. El hogar, el club y la asociación de vecinos son lugares magníficos para educar para el ocio.
Nuevos maestros. Hemos de valorar menos los títulos y más los conocimientos y todavía más los valores, pues no basta informar, hay también que formar al alumnado.
Nuevos estudiantes. Hay que romper la dicotomía de una edad para estudiar y una edad para trabajar. El estudio ha de ser una ocupación permanente para todas las personas de todas las edades, pues la búsqueda de la verdad es la perfecta actividad ociosa.
Nuevos horarios. En el futuro no deberían ser los estudiantes los que se adapten a los horarios de los centros docentes, sino los centros docentes los que se adapten a las necesidades de los que quieran estudiar.
Nuevos métodos. El método de casos, hoy tan de moda, es bueno, pero la mera casuística no forma el pensamiento. Hacen falta ideas. Cualquier método pedagógico que se utilice ha de servir, en último término, para despertar la curiosidad y desarrollar el espíritu crítico.
Nuevos textos. Los periódicos, si se saben leer críticamente, pueden ser un magnífico libro de texto para la formación permanente en el ocio. Y lo mismo puede decirse de la televisión, el vídeo y el ordenador personal” (Gaspar Rullán Buades).


No hay que dar vueltas a la noria del tiempo para concluir que:
  • El aprendizaje entendido como pensar, contemplar, admirar, descubir... es una actividad íntima antes que social. Todo aprendizaje es tiempo de clausura (pensar = conocimiento interno -redes neurales como estructura interna del conocimiento) antes que de apertura al otro (decir y hacer = exteriorización del conocimiento o conocimiento externo -redes sociales como estructura externa del conocimiento). El "social learning" no es otra cosa que intercambio de conocimiento previamente obtenido. Pensar sin decir, como decir sin pensar, nos lleva a una desnaturalización del ser humano interpretado como logosEl pensar (actividad individual, única) y el decir (actividad social, uno dice para el otro) son distintos, secuenciales e indivisibles. El término griego logos  significa estos dos momentos del pensar (logos = idea, razón) y del decir (logos = palabra, verbo, discurso, razonamiento, expresión de la idea). Hay que arriesgarse para afirmar que lo definitorio del ser humano no es sólo la chispa divina de la razón-voluntad, sino también el medio social de la palabra, el lenguaje y la actividad. El sharismo de la modernidad nos recuerda que el conocimiento no compartido, no dicho, no exteriorizado, no es conocimiento, esto es, tiempo perdido. Acostumbro cargar con el curso a las redes sociales donde comparten las alegrías, las penas y las pocas vergüenzas mis estudiantes. Tan pronto como a la primera semana es posible constatar que cada cual da lo que tiene; comparte y colabora más aquel que, pletórico de saber, está dispuesto a sacar a la palestra la verdad que alberga en su interior ("In interiore homine habitat veritas"). El que no socializa o dice lo que piensa, es porque no sabe pensar, o porque se niega a pensar y a decir lo que piensa, entrando peligrosamente en la esfera de la "mala fe".
  • Aprender da trabajo, pero no es trabajo. El aprendizaje, la búsqueda de la verdad, es enemigo del trabajo. Asociar el aprendizaje con el trabajo, aprender para trabajar, pone en riesgo el avance del pensamiento humano; sólo la cultura del ocio posibilita la investigación y exploración (el aristotélico "contemplar la verdad"). 
  • Que la acción, como el decir, sigue al pensar. Una vida teorética o contemplativa sin acción pone en riesgo el desarrollo de la humanidad y la universalización del ocio. Séneca, desde la perspectiva romana, deja patente la relación que debe haber etre el pensar y el hacer, entre ocio y acción: «Es muy poco aceptable el apetecer sólo las cosas materiales sin ningún amor a las virtudes ni cuidado del carácter y actuar sin más, pero del mismo modo es un bien imperfecto dedicarse al ocio sin actuar, sin mostrar nunca lo que ha aprendido. ¿Quién dice que no se debe poner a prueba en la práctica los progresos conseguidos, y no solo pensar en lo que hay que hacer, sino también alguna vez echar una mano y convertir en realidad lo que se ha pensado?». Y termina diciendo: «¿con qué disposición se refugia el sabio en el ocio contemplativo? Para saber que también él está destinado a hacer cosas útiles a la posteridad». Referencia a la exteriorización y plasmación del logos.
  • El ocio no es "estar sin hacer nada", "perder el tiempo", inactividad. "La felicidad es actividad". La actividad del ocio es distinta a la actividad del negocio. "La vida es acción, no producción", nos dice Aristóteles. La escuela, "la sjolé" es la base de la libertad y de la ciudadanía, "es el fundamento de todo. En efecto, si ambos [trabajo y ocio] son necesarios, el ocio es preferible al trabajo, y así hemos de aprender a qué debemos dedicar nuestro ocio" (Aristóteles). 
  • Se aprende y se hierra más haciendo que viendo y escuchando. Y por hacer se entiende envolverse en actividades placenteras y de desarrollo humano: construir, explorar, investigar, enseñar, innovar, jugar… Una de las razones por las que nuestros estudiantes aprenden y saben poco es precisamente porque por eso, no enseñan; el profesor ha usurpado el rol docente del estudiante.
  • La escuela moderna es una proyección de la fábrica. En ambas se contrata al obrero y se vende el producto. Antes de la revolución industrial, la escuela se asociaba con ocio y no con trabajo, paz, tranquilidad, estudioSe educaba desde el ocio y para el ocio, para la sofía; las competencias profesionales, artesanales y laborales se aprendían sobre el terreno, "in situ", única solución al desfase actual entre escuela-empresa, escuela-negocio, que trata acuñar el movimiento "aprender es trabajar".
  • El mayor error educativo histórico ha sido considerar el aprendizaje y la enseñanza centrados en la escuela. Este arraigo es tan firme que no hay posibilidad vislumbrar en un futuro próximo el aprendizaje y la enseñanza al margen de la escuela.
  • La escuela ha recibido en la última década dos golpes difíciles de asimilarlos, no importa los intentos que haga para recuperarse de los mismos: Las TIC y "aprender es trabajar".  A partir de la TIC y sus derivaciones, ni la escuela, con o sin TIC, ni el maestro serán necesarios para aprender y enseñar. La última innovación (la paradoja sublime) para mantener a flote la escuela-fábrica, ha sido la integración en la escuela de aquello que es su destrucción: la tecnología móvil. En lugar de de decir. “Por favor, enciende el móvil al entrar en clase”, lo correcto, lógico y costo-efectivo sería expresar: “Por favor, enciende el móvil y no vengas a clase”. Allá cada cual (echa un vistazo a Educacióna distancia sin distancia). El otro golpe de "Aprender es trabajar" desvaloriza la formación profesional formal-escolarizada y nos obliga volver la vista, si quiere sobrevivir, al contenido óntico, el currículum perdido,

Learning is word en la Edad Media:



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